Somos diseñadores, desarrolladores, ingenieros y técnicos trabajando bajo el mismo techo. Integramos mundos que normalmente no se hablan entre sí: producción audiovisual clásica y software moderno. De ahí salen nuestros proyectos.
Visión de producto, estrategia y relación con cuentas clave.
Dirección de arte, motion, interfaces táctiles y experiencias inmersivas.
Frontend, backend, apps nativas, IA aplicada e integraciones.
Pantallas LED, sonido, video, streaming, control y automatización.
Logística, montaje, operación on-site y dirección técnica.
Una pantalla LED de seis metros no admite tecnología táctil convencional. El táctil capacitivo necesita cristal y no escala más allá de un centenar de pulgadas; los marcos infrarrojos exigen bisel y una superficie rígida y continua, algo que un muro LED —modular, sin marco y con profundidad— no ofrece.
Lo resolvemos con detección por sensores LiDAR: un plano de barrido paralelo a la superficie convierte cualquier pantalla LED, proyección, maqueta o escaparate en una superficie interactiva multipunto. Sin overlay, sin marco y sin nada adherido al soporte.
El enfoque es independiente de la superficie, escala a metros, admite varios puntos de contacto simultáneos y se monta y desmonta en el tiempo que exige un montaje de feria. Es la diferencia entre alquilar una pantalla y entregar una experiencia con la que el público puede interactuar.
Un stand interactivo es un sistema distribuido en miniatura: decenas de pantallas sincronizadas, sensores emitiendo posiciones a decenas de hercios, telemetría, cámaras en vivo, captación de leads y contenido cambiando en tiempo real. Y no se puede reiniciar delante del público.
El enfoque habitual —un monolito con hilos compartiendo estado y candados— es justamente el que produce bloqueos y condiciones de carrera que solo aparecen cuando hay gente delante y son casi imposibles de reproducir en el taller. El modelo de actores parte de lo contrario: cada componente posee su propio estado y solo se comunica por mensajes. Nadie comparte memoria, así que no hay candados que se queden cerrados. Y los actores se organizan bajo supervisores, de modo que un componente que falla se reinicia limpio sin arrastrar al resto: si se cuelga el módulo de una cámara, la pantalla principal sigue reproduciendo.
El software se integra con los sistemas del cliente y con la infraestructura audiovisual de la sala, usando los protocolos estándar del sector.
No son capacidades sobre el papel: están funcionando en proyectos concretos.